"Cada pelo que pierdo, cada uno de los últimos cabellos, es un compañero que cae, y que antes de caer ha tenido nombre, o por lo menos número".
Sé de qué hablaba y qué sentía Eduardo Galeano en su relato "Yo, mutilado capilar". Mis primeras leves señales llegaron en 2003. Apenas les hice caso. La caída era lenta, aparentemente controlada, y convenientemente camuflada por una orgullosa maraña de rizos.
Pero amigos, la guerra se está empezando a decantar del lado enemigo. En el último año, el retroceso de las tropas ha ido en aumento. La visión de la bañera, después de una reconfortante ducha, o del cojín, después de una no menos placentera noche de sueño, es dantesca. Los pelos yacen como soldados caídos en Iwo Jima luego de una cruenta batalla. El recuento de víctimas (eso es, cuando limpio el cojín o la bañera) es sin duda la peor parte. Los solitarios pelos, unidos, forman una digna mata de pelo de la que nunca jamás se volverá a tener noticia.
Por otro lado, algunos pelos empiezan a metamorfosearse en canas, lo cual da origen a la extendida, falsa pero aún así aceptada leyenda siguiente: "Tranquilo, si te salen canas es señal de que no se te va a caer el pelo". Y la gente suelta tal mentira con el mismo aplomo con el que Paco Camps niega haber dicho de frente al espejo de la sastrería, mientras José Tomás enfilaba la aguja con destreza: "Just when I thought I was out...they (I mean the zaplanists) pull me back in". Sólo basta con ir a cualquier casino de pueblo y contemplar cuántos jugadores de truc están calvos en un 75% y conservan una resistencia canosa en minoría.
La opción más fiable que queda, dicen, es el rapado regular, al 1 o al 2, que teóricamente serviría para regenerar las raíces. Habrá que probar esa alternativa y empezar a borrar la imagen corporativa del Vicè rizado. No pronunciaré "alopecia", suena demasiado a derrota, pero siempre es mejor una retirada a tiempo que llamarse Iñaki Anasagasti y llevar la entrañable huida hacia adelante a la mismísima tribuna de oradores del Congreso de los Diputados.
Incredibile a Corleone. Il sindaco Iannazzo accusa l'opposizione di mettere in pericolo la sicurezza degli inquilini del "Palazzo"
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*Davvero curiosa la teoria del sindaco di Corleone, Nino Iannazzo. Ha
trasformato il municipio in un “bosco” e gli impiegati comunali in tanti
“alberi” (no...
1 ora fa



